
Todo esto lo aborda la psicología: el conocimiento de las personas, lo que determina nuestras emociones, las causas de nuestras conductas, el porqué de nuestros sentimientos, las razones que los mueven, los impulsos que nos desbordan, los obstáculos que nos resultan infranqueables, los desencadenantes de nuestras inseguridades, los orígenes de nuestros miedos, los factores que nos ayudan o bloquean en nuestra búsqueda de la felicidad..
En definitiva lo que hace que nos sintamos bien o mal, alegres o tristes, satisfechos o insatisfechos, seguros o inseguros, felices o desgraciados...
CONCIENCIA: Por qué entonces optaste por Magisterio sabiendo lo útil que podía ser estudiar Psicología para ti y los tuyos?
YO: Porque participar en el desarrollo y en la vida de un niño me resulta altamente gratificante y no imagino trabajar en otra profesión en la que no exista contacto alguno con esos pilluelos.
CONCIENCIA: Sí, de acuerdo, no sabrías vivir sin ellos cerca. Pero, no crees que tu escasa habilidad para controlar emociones demanda un mayor conocimiento de las herramientas necesarias que permitirán controlarte en las situaciones difíciles, comunicarte en la incomunicación, razonar dentro de la sinrazón, superar dificultades, levantarte ante el dolor, sonreír cuando parezca no haber respuestas y así mirarles con ojos limpios, transparentes, llenos de luz, cargados de convicción, de ilusiones, repletos de esperanza y de seguridad en ti misma?
YO: Puedo hacer todo eso ahora. Nunca es tarde. Puedo aprender si tú me ayudas. Quizá sea el momento de adentrarme en mi misma, de aprender a conocerme y así obtener la posibilidad de empezar a cambiar lo que no me gusta. Aunque, ¿quiero conocerme para cambiar?
CONCIENCIA: No, conocerte para ser más libre y decidir entonces lo que te gustaría modificar. Conocerte para profundizar en tu vida, para aumentar el control sobre tus emociones, tus reacciones, incluso tus sentimientos. Conocerte para identificarte mejor, para conseguir ser la persona que realmente quieres ser. Conocerte, en suma, para vivir tu singularidad, para sentir tu autonomía y alcanzar tu libertad. Para ser capaz de transmitir y enseñar.
YO: Me has convencido una vez más (grrr, casi siempre lo consigues) Me pondré a ello, te lo prometo. Quiero conocerme y conseguir todo eso, tengo toda una vida por delante...
CONCIENCIA: No me prometas nada, no necesito eso. Quiero que gobiernes tu vida, porque eso supone ser consciente de los temas y problemas que puedes controlar directamente y aquéllos sobre los que puedes influir indirectamente (y ahora me refiero a los niños y al deber que tienes para con ellos). Quiero que gobiernes tu vida porque así te convencerás de que tú eres la dueña de tus emociones, de que puedes utilizar, en tu propio y ajeno beneficio, la imaginación y la creatividad que tienes, puedes vencer temores, vivir en positivo y así contagiar y alegrar a todo el que te rodee.
YO: Menos mal que estás ahí. Que me devuelves la cordura y me ayudas en incontables ocasiones. Me guías siempre, y me perdonas porque sólo en determinadas ocasiones te hago caso. Fíjate ayer, me dijiste que no me comiera esos donuts de chocolate, que se irían directos a mis posaderas, y pasé de ti olímpicamente. Hacemos un buen tandem. Un besito, conciencia mía ;-)
(Gracias María Jesús Álava Reyes, tus libros despiertan mi conciencia)