domingo, noviembre 19, 2006

Habló mi conciencia...

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Todo esto lo aborda la psicología: el conocimiento de las personas, lo que determina nuestras emociones, las causas de nuestras conductas, el porqué de nuestros sentimientos, las razones que los mueven, los impulsos que nos desbordan, los obstáculos que nos resultan infranqueables, los desencadenantes de nuestras inseguridades, los orígenes de nuestros miedos, los factores que nos ayudan o bloquean en nuestra búsqueda de la felicidad..
En definitiva lo que hace que nos sintamos bien o mal, alegres o tristes, satisfechos o insatisfechos, seguros o inseguros, felices o desgraciados...

CONCIENCIA: Por qué entonces optaste por Magisterio sabiendo lo útil que podía ser estudiar Psicología para ti y los tuyos?

YO: Porque participar en el desarrollo y en la vida de un niño me resulta altamente gratificante y no imagino trabajar en otra profesión en la que no exista contacto alguno con esos pilluelos.

CONCIENCIA: Sí, de acuerdo, no sabrías vivir sin ellos cerca. Pero, no crees que tu escasa habilidad para controlar emociones demanda un mayor conocimiento de las herramientas necesarias que permitirán controlarte en las situaciones difíciles, comunicarte en la incomunicación, razonar dentro de la sinrazón, superar dificultades, levantarte ante el dolor, sonreír cuando parezca no haber respuestas y así mirarles con ojos limpios, transparentes, llenos de luz, cargados de convicción, de ilusiones, repletos de esperanza y de seguridad en ti misma?

YO: Puedo hacer todo eso ahora. Nunca es tarde. Puedo aprender si tú me ayudas. Quizá sea el momento de adentrarme en mi misma, de aprender a conocerme y así obtener la posibilidad de empezar a cambiar lo que no me gusta. Aunque, ¿quiero conocerme para cambiar?

CONCIENCIA: No, conocerte para ser más libre y decidir entonces lo que te gustaría modificar. Conocerte para profundizar en tu vida, para aumentar el control sobre tus emociones, tus reacciones, incluso tus sentimientos. Conocerte para identificarte mejor, para conseguir ser la persona que realmente quieres ser. Conocerte, en suma, para vivir tu singularidad, para sentir tu autonomía y alcanzar tu libertad. Para ser capaz de transmitir y enseñar.

YO: Me has convencido una vez más (grrr, casi siempre lo consigues) Me pondré a ello, te lo prometo. Quiero conocerme y conseguir todo eso, tengo toda una vida por delante...

CONCIENCIA: No me prometas nada, no necesito eso. Quiero que gobiernes tu vida, porque eso supone ser consciente de los temas y problemas que puedes controlar directamente y aquéllos sobre los que puedes influir indirectamente (y ahora me refiero a los niños y al deber que tienes para con ellos). Quiero que gobiernes tu vida porque así te convencerás de que tú eres la dueña de tus emociones, de que puedes utilizar, en tu propio y ajeno beneficio, la imaginación y la creatividad que tienes, puedes vencer temores, vivir en positivo y así contagiar y alegrar a todo el que te rodee.

YO: Menos mal que estás ahí. Que me devuelves la cordura y me ayudas en incontables ocasiones. Me guías siempre, y me perdonas porque sólo en determinadas ocasiones te hago caso. Fíjate ayer, me dijiste que no me comiera esos donuts de chocolate, que se irían directos a mis posaderas, y pasé de ti olímpicamente. Hacemos un buen tandem. Un besito, conciencia mía ;-)

(Gracias María Jesús Álava Reyes, tus libros despiertan mi conciencia)

5 Comments:

Anonymous mimetist said...

uf, me sorprende la de cosas que hay en tan pocas líneas... pincelada sobre pincelada, encajadas y tapándose las unas a las otras como si la idea principal (tú) estuviera oculta en la frase no escrita que hay entre la última palabra de CONCIENCIA y el YO.

Dan ganas de preguntarte cosas pero no sé exactamente qué... ¡¡quiero más!!

noviembre 19, 2006  
Blogger amelche said...

Yo quería estudiar psicología, pero suspendí matemáticas de 3º BUP y, como para esa carrera había que estudiar matemáticas en COU y yo ya no quería saber nunca más nada de las matemáticas, pues lo dejé estar. Y ahora mismo, me alegro porque no creo que la psicología me hubiera gustado ni llenado tanto como la Filología inglesa.
Qué conciencia más sosa tienes, la mía me dice que me coma algo de chocolate, que me hace falta no sé qué hormona que genera el chocolate para animarte y darte energías. Y le hago caso. :-)

noviembre 19, 2006  
Blogger Aylandara said...

Mimetist: Ayer mientras hablábamos fui incapaz de responder a tu comentario. Hoy lo releo y sigo en las mismas...

Me encanta esa parrafadita que me has regalado. Es como que has entendido la esencia..y eso, me chifla!!

Pregunte, pregunte sin miedo..
El que no arriesga, no gana. ;-)
Besitos mañaneros.

Amelche: Piensa en la multitud de alumnos que se habrían perdido una formidable profesora si te hubieras ido por otros derroteros.

Nada, nada, lo suyo la enseñanza y encima "a la inglesa" ;-)

Mi conciencia es muy sosa, sí, jajaja, la muy puñetera le da cierta importancia al físico, a cuidarse, a sentirse a gusto con su cuerpo, y es por ello que controla de una forma sosegada lo que como. Hay excesos, caprichos, y disfruto del delicioso placer de comer, no le permito que le dé más importancia de la que tiene.

Chocolate????? Sí, quiero!!!!

Un abrazo.

noviembre 20, 2006  
Blogger bruixot said...

Uf la conciencia....que puñetera es. A mi nunca me abandona...ni el ángel de la guarda.
Un besito

noviembre 20, 2006  
Blogger Umma1 said...

jajaja.. A veces a la conciencia hay que darle un escobazo.

diciembre 07, 2006  

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